sábado, 19 de marzo de 2011

El papel del neuropsicólogo en el daño cerebral sobrevenido .

El papel del neuropsicólogo en el daño cerebral sobrevenido - Informacion.es



Raquel Sarriá Girona

La Neuropsicología es una subdisciplina de las neurociencias que estudia las relaciones cerebro-conducta. Esencialmente, se interesa por la relación entre estructuras cerebrales macroscópicamente visibles (hemisferios, lóbulos, regiones, etc) y funciones cognitivas (atención, percepción, lenguaje, memoria, funciones ejecutivas) y emocionales y conductuales. La neuropsicología se desarrolla en el marco teórico de la interdisciplinariedad, formado por neurólogos, psiquiatras, rehabilitadores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y trabajadores sociales.
En el ámbito del daño cerebral sobrevenido, el neuropsicólogo aplica tratamientos heterogéneos; según la gravedad de lesión, las zonas afectadas y las funciones que se alteran; según la edad, nivel educativo, estilo de vida. Estos tratamientos se componen de diferentes funciones: rehabilitación cognitiva, tratamiento de las alteraciones conductuales, mejora de los estados emocionales, readaptación social, familiar y/o profesional, pautas a cuidadores y atención familiar.
El neuropsicólogo interviene en dos áreas: paciente y familiar/cuidador. Tan importante es la intervención en un área como en otra, ya que el daño cerebral afecta por igual a ambas y es preciso una adaptación favorable a la nueva situación.
La intervención con el paciente se realiza en varios niveles; el nivel cognitivo, emocional y conductual.
En el nivel cognitivo se interviene directamente en las áreas afectadas del paciente a través de ejercicios de rehabilitación cognitiva. Las áreas cognitivas afectadas pueden ser:
- Memoria a corto y largo plazo, memoria visual y verbal.
- Atención-concentración.
- Capacidad para realizar operaciones de cálculo y ejercicios de resolución de problemas.
- Orientación tanto en el plano temporal como espacial y personal.
- Agnosias: alteraciones en el reconocimiento de lo que nos rodea, ya sea visual, auditiva, táctil, olfativa, sin que estén alterados aspectos de la visión, audición, tacto, olfato.
- Apraxias: incapacidad de realizar un acto motor que se ha aprendido antes, es una alteración del control voluntario de los movimientos intencionales.
Por último, la función ejecutiva, la cual define un conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente.
El neuropsicólogo también interviene simultáneamente a nivel emocional y conductual. Se interviene en los diferentes problemas emocionales derivados de daño cerebral a través de la aplicación de técnicas cognitivo-conductuales, como son la modificación de conducta y la terapia cognitiva. Los problemas emocionales y conductuales más comunes en pacientes con daño cerebral sobrevenido son: depresión, apatía, ansiedad, desinhibición, inestabilidad afectiva, baja autoestima, infantilismo, déficit en habilidades sociales, irritabilidad y agresividad, baja tolerancia a la frustración, pobre control de impulsos, incumplimiento de las normas sociales,..
La segunda área en la que interviene el neuropsicólogo es en la familia y cuidador. Esta intervención consiste en la explicación de la nueva situación a la que se están viendo sometidos, de la explicación de los síntomas derivados del daño cerebral, de posibles reacciones y diferentes formas de afrontamiento. Se trata sobre todo de ayudar a la familia y al paciente a la aceptación de la nueva situación. La intervención emocional se aplica para paliar síntomas que sufren los familiares y cuidadores como agotamiento emocional, falta de realización personal, síntomas físicos de estrés, aislamiento social, baja autoestima.
En resumen, cuando el daño cerebral irrumpe bruscamente en la vida de una persona implica una serie de cambios, tanto en el paciente como en su familia, en todas las áreas, en el área cognitiva, emocional, social y laboral; en estos casos es primordial la intervención del neuropsicólogo, que junto con el resto de equipo profesional, pondrán en marcha un tratamiento interdisciplinar para paliar las posibles secuelas cognitivas, emocionales, físicas, funcionales y del lenguaje que el paciente y su familia puede sufrir.

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