viernes, 4 de marzo de 2011

"Cuando la discapacidad es solo una palabra."

Fuente:
LaCapital.com.ar de Rosario - Luciano Palazesi: cuando la discapacidad es sólo una palabra - La Ciudad


"La gente tiene miedo a lo desconocido, temor a con qué se va a encontrar o cómo va a actuar cuando esté frente a una persona discapacitada. Sin embargo, la lucha es permanente. Por eso, sostengo que los escalones siguen siendo infinitos", expresa Luciano Palazesi ni bien empieza la charla con La Capital y antes de intentar desandar sus sensaciones a horas de recibir el premio Bienal Alpi (Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil) 2011, esta noche en el Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Luciano se sienta junto a su madre, Adriana, y accede a las preguntas mirando a las ojos, sin timidez. Tiene un discurso que podría decirse combativo en lo que a los derechos de las personas con capacidades diferentes se refiere. Su cédula de vida dice que un problema en el parto le provocó una parálisis cerebral que le dejó secuelas motrices y en el habla. Eso no le impidió terminar de cursar la carrera de contador público nacional en la Universidad Católica Argentina (UCA) de la que le quedan sólo cinco finales para recibirse.
"A veces me preguntó por qué discriminar si vamos a terminar todos en el mismo lugar", dice y la frase golpea bajo. Y cuando se le recuerda que en una nota en este mismo diario hace casi un año y medio había dicho que la vida tenía escalones infinitos, Luciano asegura: "Eso sigue siendo así porque pienso que los premios son muy lindos, un halago, pero hay que seguir, hay que mejorar y hay que mostrarle a la sociedad que se puede ante las limitaciones". Y su discurso continúa firme, con convicción: "Si bien se ha avanzado en los últimos tiempos, necesitamos más concientización Y esa es mi meta para este año y los posteriores".
Cuando se le pregunta si las personas con capacidades diferentes tienen ahora más oportunidades de insertarse dice: "Yo fui una de esas personas que pudo ingresar a trabajar a una oficina pública. Lo hice en el Ministerio de Trabajo de la Nación, en Sarmiento y Rioja. Estoy desde hace casi un año y tengo otros dos compañeros con discapacidad. Todo el grupo es maravilloso. Estuve trabajando en el Ministerio de Educación durante un buen tiempo, pero este nuevo trabajo me abrió un montón de puertas para seguir apostando a la vida. También trabajé en un estudio contable y hasta como DJ en un boliche de San Lorenzo. Estoy con muchas ganas de hacer cosas para las demás personas con discapacidad".
Esas cosas de las que habla Luciano son su causa, su lucha por la inclusión de los discapacitados. "Este año tengo pensado dar una charla sobre aceptación personal porque es muy difícil lograr eso. Lo que pasa es que vivimos en una sociedad en la que no todos somos iguales, por eso hay que concientizar a las personas de que podemos hacer muchas y mejores cosas", dice, al tiempo que recuerda orgulloso una charla que brindó el año pasado en Ucacha, el pueblo cordobés de donde es oriundo su padre, sobre inclusión de personas en el sistema educativo. "Ahora quiero hacer lo mismo en escuelas o instituciones de Rosario".
En el living de la casa, sobre un escritorio donde habitualmente trabaja junto a su computadora, Luciano exhibe los premios que logró en 2009 de la Cámara Junior de la provincia y de La Capital como destacado de ese año, entre otros. "El tema de los premios es un incentivo para no parar y para darme cuenta que estoy haciendo bien las cosas. El que me otorga Alpi no dejó de ser una sorpresa. Hay tantos chicos sobresalientes con discapacidad en el país. Todos los amigos con discapacidad que tengo son sobresalientes", cuenta con emoción.
El premio en cuestión distingue a 10 personas con discapacidad motora que se han destacado por su esfuerzo de superación personal e inserción social.
Se hace tarde. Es hora de armar la mochila para ir al trabajo. La vida continúa y Luciano lo refleja con pasmosa claridad en una frase que tira casi en voz baja al salir. "A mí me gusta escribir mucho y como un mensaje digo que yo camino a los tropiezos, pero mi vida es como yo camino. A veces me caigo, pero me tengo que levantar porque hay que seguir andando. Aunque cueste seguir hay que seguir intentándolo".
En el boliche
Del estudio a la vida social hay un paso estrecho. “A la mañana le doy a los libros, depende de la materia. Después trabajo de 13 a 19.30 y me tomo el colectivo de vuelta a casa. Me gusta mirar televisión, escribir y leer mucho. Mi mamá dice que soy adicto a comprarme libros y eso se lo debo a mi papá. A veces voy a la cancha (se hizo hincha de Newell’s después de una fallida experiencia como simpatizante de River) y con mis amigos, que me bancan a muerte y son espectaculares, solemos ir a bailar. Esa es una experiencia muy grossa, porque cuando te toca enfrentar a una chica tenés de todo. Y eso es el miedo que te contaba antes”, detalla Luciano.

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