viernes, 22 de octubre de 2010

ESTUDIO SOBRE FACTORES PSICOSOCIALES Y ESTADO DE SALUD EN LA FIBROMIALGIA: IMPLICACIONES CLÍNICAS

Fuente :
INFOCOPONLINE - Revista de Psicología

La fibromialgia (FM) es un síndrome de etiología desconocida que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, crónico y de origen benigno. Las personas con FM suelen presentar otros síntomas como problemas de sueño, fatiga, rampas o calambres, rigidez matutina, ansiedad y depresión. La FM carece de marcadores objetivos aunque genera un fuerte impacto en el estado de salud de las personas que la padecen (dolor, limitaciones físicas, interferencia en la actividad psicosocial). Se ha desarrollado abundante investigación con el objetivo de identificar factores psicosociales que expliquen el grado de impacto que provoca la FM, y en ella se muestra la importancia de las creencias de control y el uso de determinadas formas de afrontamiento.
Considerando los resultados previos de la investigación y planteamientos teóricos, en este trabajo se ha formulado y contrastado un modelo de ecuaciones estructurales con el objetivo de comprobar las relaciones existentes entre las creencias de control, el afrontamiento centrado en la enfermedad (el más utilizado por estos pacientes) y las emociones para explicar los resultados de estado de salud de estos pacientes.  
Este estudio aporta evidencia acerca de la importancia de los recursos cognitivos y emocionales en la explicación del impacto de la FM. El modelo probado mostró que las creencias de competencia son buenos predictores de la adaptación, dados los efectos directos e indirectos sobre las distintas áreas del estado de salud. En concreto, la competencia percibida en salud (percepción de que se es capaz de relacionarse de forma efectiva en situaciones de salud) y la autoeficacia (percepción de que se es capaz de manejar el dolor y su impacto) han sido las variables más importantes en la explicación del estado de salud de la FM. Ambas incluyen la percepción de competencia como elemento relevante de la percepción de control.
A continuación detallamos los resultados por áreas del estado de salud.
Percepción del dolor. Las creencias que incluyen la percepción de competencia predijeron la intensidad del dolor (23% de la varianza explicada).
Actividad física. Las creencias de autoeficacia junto con el estado de ánimo deprimido explicaron la actividad física (39% de la varianza explicada). Aunque el componente cognitivo se mostró más importante que el emocional en esta explicación.
Actividad psicosocial. Las creencias que incluyen la percepción de competencia, junto con los efectos de la ansiedad y la depresión, predijeron el impacto psicosocial (54% de la varianza explicada).
Ansiedad y depresión. La autoeficacia y la competencia percibida en salud, predijeron la depresión (44% de varianza explicada), siendo mayor el efecto de la primera. Mientras que sólo la competencia percibida en salud predijo la ansiedad (20% de varianza explicada).
Afrontamiento. El uso de estrategias de afrontamiento conductuales y pasivas (o centradas en la enfermedad), tales como la protección de zonas o movimientos, pedir ayuda o descansar, sólo tiene efecto en el grado de actividad física.
Por tanto, los esfuerzos terapéuticos con pacientes que llevan años con este problema de dolor, deben ir dirigidos a aumentar las creencias generales sobre el control personal y las expectativas de eficacia personal específicas a la experiencia de dolor. En este sentido, habría que fomentar experiencias de éxito en el manejo del problema como recurso terapéutico para aumentar la percepción de control. Con este objetivo, es importante plantear pequeñas metas alcanzables que supongan experiencias de éxito en el afrontamiento a su problema. Con este mismo objetivo, otra estrategia aplicable tiene que ver con la relación entre el profesional de la salud y el paciente. Teniendo en cuenta la influencia que ejerce el profesional de la salud sobre el paciente, la persuasión verbal y la comunicación educativa puede también tener un efecto muy positivo en el refuerzo de estas creencias. Así mismo, trabajando sobre el control, podríamos disminuir las emociones negativas, otro de los objetivos terapéuticos a considerar, no sólo porque en sí mismas son el área del estado de salud más afectada, sino porque también son un recurso para aumentar la actividad física y social y, así, evitar mayor deterioro. Desde un punto de vista opuesto, la falta de sentido de control puede ser vista como un importante factor que contribuye a la cronificación, por lo que evaluar este factor en las fases iniciales del curso de la FM supone una herramienta muy útil para que los clínicos estimen el pronóstico y la futura adaptación, así como para guiar las intervenciones psicosociales tempranas.
Considerando los resultados obtenidos recomendamos evaluar, por una lado, el impacto de la FM sobre el estado de salud con el fin de identificar las áreas más afectadas (actividad física, actividad psicosocial, estado emocional y síntomas); por otro, evaluar las creencias de competencia en relación con el manejo de su salud en general y de autoeficacia en el manejo del dolor, el funcionamiento físico y otros síntomas asociados a la FM; y. finalmente, plantear los objetivos de la intervención de manera individualizada según los resultados de esta evaluación.

El artículo original puede encontrarse en la revista International Journal of Clinical and Health Psychology:
Lledó-Boyer, A., Pastor-Mita, M. A., Pons-Calatayud, N., López-Roig, S., Rodríguez-Marín, J. y Bruehl, S. (2010). Control beliefs, coping and emotions: exploring relationships to explain fibromialgia health outcomes. International Journal of Clinical and Health Psychology, 10(3), 459-476.

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