martes, 21 de septiembre de 2010

Los niños agresivos con TDAH podrían no necesitar medicamentos antipsicóticos

(sigan el link para leer la nota completa)

Cada vez más niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) que tienen un comportamiento agresivo reciben medicamentos antipsicópticos además de estimulantes para ayudar a controlar sus arrebatos volátiles.
Es una tendencia que preocupa a muchos padres y profesionales de salud infantil.
Sin embargo, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad Stony Brook de Nueva York sugiere que, con el ajuste adecuado, el uso exclusivo de medicamentos estimulantes puede reducir de manera significativa o eliminar las conductas agresivas en al menos la mitad de estos niños.
"Hay mucha presión en este país para que los pediatras traten este tipo de problemas de conducta en los niños dada la escasez de psiquiatras infantiles", señaló el autor principal del estudio Joseph C. Blader, profesor asistente de psiquiatría en Stony Brook. "Espero que nuestro estudio anime a más médicos de atención primaria a sacarle el máximo partido al tratamiento de primera línea [con estimulantes] para el TDAH antes de pasar al siguiente".
Los hallazgos del estudio fueron publicados en línea en la edición del 13 de septiembre antes de la edición impresa de octubre de Pediatrics.
Blader dijo que los resultados fueron un hallazgo inesperado durante la fase inicial del estudio diseñado para observar si era beneficioso administrar el medicamento antipsicótico divalproex (Depakote) a niños agresivos con TDAH cuyo comportamiento volátil era imposible de controlar sólo con estimulantes.
Los investigadores dieron seguimiento a 65 niños entre los 6 y 13 años para determinar qué régimen de estimulantes era más eficaz y mejor tolerado por cada uno de ellos. Todos los niños tenían TDAH más trastorno de oposición desafiante o trastorno de conducta, con un comportamiento agresivo significativo. Los niños comenzaron a recibir una dosis baja de metilfenidato de liberación en tres fases (Concerta), la forma de actuación más prolongada de Ritalin.
Durante las evaluaciones semanales, los investigadores ajustaron la dosis hasta que los síntomas del niño estaban bien controlados y que éste pudiera tolerar cualquier efecto secundario (sobre todo el insomnio y la pérdida de apetito). Si Concerta no era la opción correcta, el niño pasaba entonces a tomar metilfenidato en dos fases (Metadate) o un medicamento a base de sales mixtas de anfetamina en dos fases (Adderall XR).
Los niños y sus padres también tenían sesiones semanales de terapia conductual, durante la cual se animaba a los padres a "hacer hincapié en los momentos en que sus hijos eran capaces de ejercer autocontrol y manejar mejor sus frustraciones", señaló Blader. "El objetivo era ayudar a los padres a idear incentivos y recompensas, mientras al mismo tiempo fijaban límites en torno a algunas conductas problemáticas".

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